6 de septiembre de 2010

La piratería es promoción

"Estaremos extremadamente felices mientras más personas pirateen nuestro contenido y mientras más lo miren."

"Creo que es una batalla perdida. Miro a mis propios hijos, porque esa es la mejor forma de saber hacia dónde está yendo el mercado. No importa si les digo que es ilegar descargar de internet. Apenas cierran la puerta de su cuarto, empiezan a bajar.

No temen que alguien rastree su IP. Simplemente no les interesa. Es un nuevo mundo y tenemos que aceptarlo"
Estas son las sabias palabras que Berth Milton, director ejecutivo de Private Media Group, ha declarado en una entrevista para NewTeeVee. La empresa que Milton dirige es dueña de las revistas porno Sex, Private Magazine, Triple X así como de la página web private.com y es reconocida por ser la primera en publicar una revista hardcore a colores, en la década de los 60.

Como ya he escrito antes, oponerse a la piratería es aparte de iluso, mediocre. Es como si los monjes que transcribían libros, hubieran prohibido la imprenta para no quedarse sin trabajo. Por suerte hay empresas que lo entienden, lo utilizan a su favor, innovan y generan nuevos servicios en el mercado.

Por eso aunque no me gusta el estilo de Private, para que Mr. Milton sea feliz, a bajar porno pirata se ha dicho! http://www.filestube.com/5ef44abd88bf65eb03e9/go.html

3 comentarios:

Pablo d'Ibarra dijo...

Bravo por la piratería, como sinónimo de difusión universal de información y cultura.
Solo una consulta, acerca de la fotografia que adjuntas, la guapa señorita que está dándole respiración a la otra fémina, ¿no debería más bien hacerlo en su boca?

Yitux dijo...

así es mejor Pablo, así es mejor...

Endivio Roquefort I dijo...

Qué felices recuerdos me traes. Mi ex, de añorado recuerdo, la Carmen, tenía toda la colección de Private en una estantería de su dormitorio. Su madre, que sufría de trastorno obsesivo-compulsivo, le pasaba el plumero como cinco veces al día. Siempre me daba gozo que lo único de que no se privaba mi amada era de una revista llamada Prívate, y a lo que más se le quitaba el polvo en aquella habitación era a una colección de polvos. Felices días.