En ciertas ocasiones acudo al Comisariato con mi familia a realizar compras. En muchas de estas ocasiones he sido testigo de la tiranía laboral a la que son sometidos los empleados de estos establecimientos comerciales; en especial las cajeras que trabajan horas interminables, al parecer sin ningún descanso.Dicha sea la verdad, queda en evidencia que la más mínima parte de humanidad no existe por parte de la familia Czarniski (propietaria de Mi Comisariato y las demás cadenas de importadora El Rosado).
Su lógica laboral, así como sus normas y estamentos de trabajo, nos conduce a una época que al menos yo pensaba ya había sido superada. Las conquistas laborales de nuestros antepasados en el largo proceso de lucha de los trabajadores, queda burlado ante situaciones como esta: donde empleados sobrepasan las 10 horas laborales y viven como esclavos modernos dentro de estos supermecados.
No soy defensor de la ley ni el orden implementado por el Estado; pero debo reconocer que las constituciones que se han escrito en estos últimos períodos de democracia, han tenido un tinte neoliberal que ha ofertado un sinnúmero de privilegios para las macroempresas y ha borrado paulatinamente las conquistas sociales, en especial las laborales.
Aunque todos estos trabajadores, son sometidos a horas extensas de trabajo, bajos salarios y a una vida indigna de esclavitud; muchas veces ni siquiera reconocen esta situación y evaden posibles soluciones a sus problemas laborales.
"Organizarse es comenzar a vencer" dirían por ahí. Para estos casos, una supuesta organización traería como consecuencia un despido masivo que fácilmente sería superado por la empresa. Con la bajísima demanda de trabajo que existe en el país, cualquier método de organización es una táctica importante pero que si no se tiene amparo legal, se corre el riesgo de perder el empleo.
Los capitalistas, junto a sus defensores han creado un conjunto de normas legales tanto como morales, con el fin de defender el patrimonio de la burguesía y sus socios.
Vale una pregunta en estos casos. ¿Qué opción tienen los empleados de Mi Comisariato? ¿Acaso soportar una vida indigna? ¿Degradarse a la obediencia por un salario? ¿Soportar horas interminables sin descanso a la semana? En nombre de qué o quién. Acaso de la propiedad privada de gente que no le importa en lo más mínimo la vida de quiénes en realidad le dan de comer. ¿Qué límite tiene la libertad, cuando en nombre de esta se explota y asesina silenciosamente nuestra vida? ¿Se puede ser tolerante con este tipo de gente?
Quienes defienden el status quo y los estándares del orden, apelarán a un argumento trillado:
-Pero si los dueños de El Rosado han trabajado duro para tener lo que tienen; por lo tanto hay mérito. Además generan empleo.
Primero, los empleados de El Rosado, también trabajan duro y más tiempo y más días y no tienen nada, ni vacaciones en Miami ni whisky. Por lo tanto, la meritocracia es una mentira; o al menos aquí no existe. Porque si así fuese, el que más trabaja más tendría.
Segundo, este argumento además de ser comúnmente utilizado por los defensores de la propiedad usurpada; es ridículo. Como en algún momento argumentó el ex-asambleísta Pablo Lucio Paredes que:
-Los empresarios son solidarios porque dan empleo.
Hasta donde yo sabía, ser solidario es dar algo a cambio de ninguna compensación. ¡Caramba! Los trabajadores no necesitamos que se nos regale empleo como migajas. Sino que se nos permita ser dueños de nuestro trabajo. La poca demanda de empleo, existe porque los medios de producción y riquesa están en pocas manos.
Los liberales, a nombre de la libre empresa, defienden la libertad de los propietarios ya sea para esclavizar o explotar. Total la propiedad privada es sagrada y esta por encima de la vida de todos los empleados.
¿Qué le queda a los empleados yo digo, sin siquiera poderse organizar por no perder el empleo? ¿Qué les queda? La dignidad. La capacidad de alzar la frente y no bajar la mirada. El hecho de reconocerse como explotado y que la justicia es uno mismo y que todo lo que se hace se paga.
La medicina a esta enfermedad, es la venganza que brilla en los ojos de los nadie. La dignidad en estado puro. La expropiación revolucionaria o más conocida en nuestra sociedad como hurto. Sustraer las poseciones materiales de quienes nos roban el derecho a una vida digna. Atacar lo más preciado de esta gente. El hurto a los explotadores es algo legítimo, defendible y justo.
Para finalizar, quisiera citar las palabras de Alexandre Marius Jacob, anarquista ilegalista:
"El robo es la restitución, la recuperación de la posesión. En vez de encerrarme en una fábrica como en un presidio. En vez de mendigar por aquello a lo que tenía derecho. Preferí sublevarme y combatir cara a cara a mis enemigos. Haciéndo la guerra a los ricos. Atacando sus bienes."



