13 de enero de 2010

Normas de reciclaje

El nuevo estatuto, que establece los requerimientos técnicos y las normas de funcionamiento para los negocios que se dedican a la recolección, clasificación, transporte y almacenamiento de desechos sólidos reciclados, fue aprobado el pasado 29 de diciembre por el Cabildo para intentar formalizar esa actividad en Guayaquil.

Gustavo Zúñiga, director de Aseo y Mercados Municipal, aseveró que con esta norma se evitará que se rompan las fundas de basura en las vías y por ende, la contaminación.

Este pedido es uno de los diez artículos que contiene la nueva ordenanza, la que indica que los recicladores recuperarán los desechos de la fuente doméstica, comercial o industrial, lo que evitará que queden residuos en las calles, ante el reciclaje que todavía se realiza en algunas avenidas de la ciudad, donde se retira el material de los tachos o contenedores.

También se solicitará a los centros de acopio (lugar donde se almacenan, limpian y clasifican los desechos recuperables) obtener el permiso de construcción, certificado de inspección final y tasa de habilitación, los que serán otorgados por la Dirección de Urbanismo, Avalúos y Registro del Municipio.

Esta medida tiene como fin saber quiénes se dedican a la actividad del reciclaje.

Asimismo deberán tener un área de 600 metros cuadrados, con un compartimento para bodega, balanza, parqueo, control de ingreso y salida, entre otros. El propósito, según Zúñiga, es que el reciclaje no se haga en la vía pública sino dentro del centro de acopio.

Para pequeños locales como el de José Olave, ubicado en San Martín y Guaranda, que mide 15 metros cuadrados aunque no cumple con las características solicitadas, la medida es positiva, pero cree que se requiere de más tiempo para adecuarse a la norma, cuyo estatuto establece un plazo de 60 días desde su vigencia.

A estos centros temporales de almacenamiento también se les da un máximo de ocho días para trasladar la carga hacia las empresas recicladoras.

Quienes no respeten esta norma serán sancionadas con el retiro del permiso, pues después de ese tiempo puede provocar contaminación en las instalaciones y al personal.

Zúñiga se mantiene en lo pedido y expresa: “Toda empresa debe tener una serie de áreas para poder desarrollar con funcionabilidad sus actividades”.

Otro requisito es que los trabajadores de estos centros cuenten con un equipo de protección personal para evitar heridas y golpes en el cuerpo, seguridad contra olores y material particulado y ruido.

En un recorrido que se realizó por siete centros de acopio de la ciudad, estas protecciones no estaban completas, algunos empleados tenían solo guantes, pero no cascos y otros tenían el uniforme deteriorado.

Agapito Pazmiño, que se dedica a reciclar en su triciclo material plástico, cartón y papel dice que a diario entrega alrededor de 50 kilos de este material, con los que obtiene un promedio de 2 a 5 dólares.

De acuerdo a la reciente reglamentación, Pazmiño deberá estar autorizado por el Cabildo para transportar cualquier tipo de material reciclable.

Para el vehículo que lleve los desechos recuperables también hay requisitos. Estos deberán tener un código aprobado por el Municipio, ser de color blanco y estar cerrados, los que serán otorgados a los pequeños recolectores por las empresas recicladoras.

Mario Bravo, gerente general de Recynter, empresa que se dedica al reciclaje de metales, dice que no está en contra de este cambio, pero no fue consultado con los involucrados.

¿Osea que para que los chamberos no dejen regada la basura en las esquinas, se va a interferir en todo un sistemas de negocios? ¿Cómo van a hacer las bodegas de cartones de la Ayacucho, si ni todas juntas llegan a los 600m2? ¿Y qué va a pasar con todos los cartoneros que llevan lo recojido en los triciclos, también van a tener que sacar un código?

Y ellos hablaban de libertad de empresa y no intervención estatal. Ahora no quieren dejar ni recojer desechos ajenos en paz. Esto demuestra que la política económica socialcristiana, realmente sabe a sandía europeas y no a otra cosa. Si en lo pequeño, local y práctico defienden el control estatal ¿cómo se pueden quejar cuando este mismo se aplica en lo grande y global?

12 de enero de 2010

Ironías del bienestar

Mientras uno acá se saca el aire trabajando para poderse pagar los estudios, y busca y rebusca ayuda financiera para capacitarse en los mejores centros de estudio; en otros lados te premian por estar "parado". Ironías ¿no?

10 de enero de 2010

Más drogas

Desde hace algún tiempo teníamos colgada una encuesta sobre si las drogas deberían ser despenalizadas o no. Por un error técnico (la montubiada de uno no?) se me perdieron hace unos días los resultados; pero en resumidas cuentas la mayoría de gente que nos lee votó porque sean despenalizadas las drogas suaves, otro menor porcentaje votó porque todas las drogas deben ser despenalizadas y un par de conservadores autoritarios votaron porque todas las drogas sean prohibidas, incluído el alcohol.

Yo soy de los que creen que todas las drogas deben ser despenalizadas; drogas duras, suaves, sociales, antisociales o lo que sea. Para explicar rápida y grotescamente lo que pienso, copio un post viejo de La Frase Progre, un blog dedicado a responder y satirizar lo que anda hablando la progresía alrededor del mundo y en España especialmente.

"Nuestra insaciable demanda de drogas ilegales alimenta el tráfico de drogas. Realmente siento que tenemos parte de la responsabilidad"
(Hillary Clinton, en México)

Pues sí, desde luego que la tienen. Pero no buena parte, sino casi toda la responsabilidad.

Estas declaraciones son de hace unos días, y se me había pasado comentarlas. Llegó la señora Clinton a México y se puso a hacerse cruces sobre la "insaciable" demanda que tienen los americanos por las drogas, lo que según ella, y es cierto, "ocasiona la muerte de agentes de policía, soldados y civiles".

Pero todo esto no pasaría si el estado americano, y casi todos los estados del mundo, no hubiera ilegalizado las drogas. El tomar o no drogas es una decisión individual, que nada tiene que ver con los gobiernos. El que toma drogas sabe a que se expone, lo que implica, y lo que le puede pasar. Y el que se droga sin informarse antes, es que es un inconsciente que casi se merece lo que le pase.

Si las drogas fueran legales, podrían comprarse en una tienda, como cualquier otro producto, y no ocurrirían todos los años cientos de muertes por delitos relacionados con su tráfico. Es el estado el que ha creado el problema.

Lo irónico, aunque no inesperado para cualquiera que conozca la ineficacia de los gobiernos, es que la prohibición de la droga no ha conseguido acabar en absoluto con el problema de la drogadicción. La gente se sigue drogando, los narcotraficantes se enriquecen con el tráfico de drogas, y la gente muere sin parar. Y todo porque el estado ha generado un problema donde no lo había.

Los seres humanos adultos han de ser responsables de su cuerpo y de su libertad. Si quieren drogarse, allá ellos, que afronten las consecuencias. Los gobiernos deben legalizar las drogas, y dejar que la gente decida. Así se acabaría el problema.

¿Estamos?

7 de enero de 2010

Por el culo su derecho de admisión

El día martes, Héctor Chiriboga escribe en el Telégrafo el siguiente artículo al cual tituló "Manifestación Rockera":
“Guayaquil, por el espacio público” es el nombre de un video colgado en youtube, sobre la marcha de unos 300 rockeros a lo largo del malecón Simón Bolívar, desde la plataforma del MAAC hasta el Municipio de la ciudad, realizada el 5 de diciembre de 2009 en horas de la noche.

A lo largo de su recorrido, se gritaba en contra de la reserva del derecho de admisión, que adorna cada entrada del malecón. Las intervenciones frente a la cámara reivindicaban el derecho a ocupar el espacio público, a la expresión cultural y vital y el rechazo a toda política urbana basada en el prejuicio y la segregación. La manifestación alcanzó su punto culminante cuando los rockeros ocuparon la Plaza de la Integración y devolvieron al Municipio el famoso letrero, ahora convenientemente forrado con los artículos 23 y 31 de la Constitución alusivos al derecho al acceso y participación del espacio público.

Posteriormente aparecieron los metropolitanos y se produjo el típico corre-corre. Al final uno de los manifestantes declaró la victoria histórica contra el fascismo municipal. Difícil de creer, de hecho ningún medio lo consideró noticia.

Con la política convertida en teatro, a partir de la exposición mediática, Guayaquil ha visto marchas de todo tipo. Maestros, trabajadores, comerciantes, estudiantes, y banqueros quebrados buscan influir en la opinión pública para sentar a algún actor político a negociar. Exceptúo de este grupo las marchas en defensa de los derechos humanos y en particular las relacionadas con la masacre de la Fybeca. Y ahora esta.

Los rockeros se manifestaron sobre la ciudadanía y la democracia. Exigieron el derecho a ocupar y recorrer el espacio público sin restricciones y en esa medida criticaron el poder municipal, llamándolo fascista. Pero su acción puede ser criticada desde la efectividad política. Si esta se basa en la exposición mediática, y dado el cerco informativo sobre la marcha, podemos concluir que el efecto real del hecho, el comentario, fue escaso. Si no fuera por el video, alguien podría decir que nunca pasó.

Bien por los rockeros en su intento de introducir en la esfera pública la palabra fascismo asociada al Alcalde. Pero la próxima vez consideren el vacío creado por los medios alrededor de una crítica a los principios que guían la administración municipal.
Dejando de lado las diametrales diferencias con algunos (o la mayoría) de los actores en esa marcha, debido a ideologías políticas encontradas, estoy totalmente de acuerdo con la acción y las opiniones vertidas (incluso con la de Chiriboga).

El problema viene cuando los mismos rockeros progres que protestan en Guayaquil, defienden al otro emperador, e incluso hacen marchas defendiendo el abuso y la intolerancia; pero bueno ese es otro tema. Por ahora dejémoslo en que estamos de acuerdo con que el Municipio de Guayaquil, "se meta por el culo su derecho de admisión" (no lo dije yo, lo dicen en el video jaja)

19 de diciembre de 2009

Por la paganización de la Navidad

En una web cristiana (sí, también leo cosas cristianas de la misma manera que leo a comunistas jajaj) leí un artículo donde se analizaba lo siguiente:
¿Se está convirtiendo la Navidad en una fiesta paganizada? ¿No estamos recorriendo en occidente el camino inverso cuando hace algo menos de dos mil años las fiestas paganas adquirieron fundamentación religiosa? ¿Es la Navidad sólo un pretexto para el consumo?
La respuesta, para suerte nuestra, es que sí. La Navidad es sólo un pretexto para el consumo, y eso es bueno. Aunque personalmente este mes no sea de mi total agrado, porque hace calor, hay muchas luces por todos lados, hay embotellamiento, todo es más caro, la ciudad está verde y rojo (lo que hace que dé más calor), los árbolitos tintinean villancicos odiosos, y encima la gente finge ser feliz; igual trato de pasar lo mejor posible, y vivir una Navidad pagana es la única forma de hacerlo.
¿Cómo alguien se va a alegrar porque nació un niño que luego será crucificado para salvarnos del pecado? ¿Cómo alguien dentro de tanta culpa y arrepentimiento, puede siquiera pensar en ser feliz? Y encima quieren que dejemos nuestra tradición de fiesta y busquemos el lado espiritual y divino de la Navidad. Pasar rezando, cantando villancicos y limpiando nuestra alma para la venida del salvador, no es mi idea de una buena fiesta.
¡Por eso recordemos al buen Nietzche y celebremos que Dios ha muerto! No soy cristiano y la mayoría de gente a mi alrededor tampoco lo es, y quienes lo son, parece que ni se acuerdan. La Navidad actualmente es una fiesta pagana y consumista, duélale a quien le duela. El arbolito desplazó al nacimiento y Papá Noel al niño Dios.
Tengamos unas pascuas mundanas, ya que al igual que los cumpleaños, toda escusa es buena para celebrar. Y qué mejor escusa que Navidad para verte con la gente que no puedes ver todos los días; para recibir regalos y reciclarlos dándoselso a otros; para chupar con la familia, con los viejos amigos, con la gente del trabajo, con los del barrio, con esos a los que nunca ves pero siempre te acuerdas de ellos. Y por supuesto qué mejor fecha para recordar que vivimos en una sociedad que le presta menos atención a Cristo y piensa más en lo tangible y mundano.
Espero que todos tengan una muy feliz y pagana Navidad, ¡salud!

17 de diciembre de 2009

Sufrimos del síndrome de Estocolmo

Un día más como cualquiera de otros tantos que transcurren. Yo me encontraba circulando por la muy transitada calle Quisquís. Eran las cinco de la tarde calculo, porque la gente caminaba apresurada saliendo de su rutina laboral, intentaban escapar del cementerio llamado urbe. Todo era normal, era tan típico y común que a la vista asomaban un piquete de policías metropolitanos desplazándose en la acera posterior.

Dos señoras que vendían tripa asada corrían desesperadas por la calle arrastrando como pudieran sus carretas, no era casualidad la presencia de los cerdos policías. La jauría metropolitana la venía persiguiendo con el fin de despojarlas del fruto de su trabajo.

En la calle siguiente, específicamente Tulcán, la gente se amontonaba a observar lo que al parecer era un accidente. Me acerqué hasta el lugar, mi impresión fue fuerte cuando miré al piso y note a una mujer tirada, era la señora que hasta antes corría desesperada de los policías metropolitano. Había sido chocada por un taxi amarillo al parecer mientras escapaba de los cerdos. Por suerte la señora se levanto sin problemas al caminar; sin embargo su carreta, sostén financiero de su hogar ,fue destruido por el golpe del vehiculo. La señora se levanto sin ningún problema pero al tantearse, su brazo derecho empapò su mano de sangre. Vi como salía sangre sin parar además de marcas de quemaduras producto del roce con la parrilla en el instante del choque. La amiga de la señora que también corría con ella para salvar sus pertenencias la ayudó y se la llevó al parecer a un hospital.

Como algo muy común y casi escrito la gente no hizo mas que hablar, nadie se atrevió a señalar a los metropolitanos o a increpar su actitud. El silencio fue una vez mas cómplice de las atrocidades. En medio de todo el revuelo los cerdos mal nacidos dieron media vuelta y se retiraron. Colgaron sus culpas en el tendedero de lo impune y continuaron su faena criminal en algún otro lugar.

Otra persona como tantas que representa a miles de habitantes de esta ciudad que se las juega todos los días para llevar un pan a su boca, como usted o como yo, perdió su fuente generadora de trabajo y por poco hasta su vida.

Hace aproximadamente una semana se repitió esta misma historia en los alrededores de la bahía, la policía metropolitana golpeó brutalmente a personas que lo único que hacían era ejercer sus legitimo derecho al trabajo. Un desalojo más de tantos, parece que no quitó el sueño de los buenos cristianos. Porque mientras unos días antes nos hablaban de solidaridad a punta de migajas y del amor al prójimo en el enlace televisivo de la reaccionaria Teletón anual. Dos días después se olvidaron del discurso de buen samaritano y la tónica era otra: los pobres ya no servían para lavar un poco sus conciencias, el espectáculo había finalizado y por tanto se los podía desechar, cualquier argumento era válido para el Municipio y la prensa en justificar la brutalidad, y eliminarlos del casco regenerado.

Dos días después de los hechos, en horas de almuerzo mientras sintonizaba la TV las noticias del canal 5 mostraban una nota en la que un joven comerciante informal de contextura delgada (al cual yo reconozco por que lo he visto laborando en los alrededores del malecón y parque centenario), fue golpeado brutalmente por metropolitanos con la única diferencia de que esta vez los metropolitanos fueron arrestados y están siendo procesados por agresión de odio. Imputación hacia los policías que fue cuestionada por los periodistas de este medio quienes minimizaron la acción brutal de los metropolitanos contra el joven comerciante y acusaron a al fiscal por la medida tomada. Vaya mierda de prensa que tenemos.

Hasta unas horas antes de terminar este artículo me enteré por boca de un pana comerciante que los abusos aún continúan. Esta vez ya no eran las muy comunes golpizas, ahora se trataba de un intento de asesinato. Uno de los compañeros de este comerciante fue apuñalado por un supuesto policía metropolitano en medio de un enfrentamiento en las afueras del Mercado Central.

Es evidente la violación a los derechos humanos que se cometen en esta ciudad a diario, además del desprecio que reciben los comerciantes informales por parte de una administración que se niega a escuchar sus demandas. Una administración que tampoco tiene remordimiento en matar a miles de personas silenciosamente con el hambre, negándoles el derecho a trabajar y eliminándolos con su fuerza parapolicial para mantener una imagen de ciudad postal.

El silencio de la gente frente al atropello que sufrió la tripera reafirma lo que decía un periodista de radio Tropicana: en Guayaquil sufrimos un problema patológico serio, sufrimos del síndrome de Estocolmo, a mi parecer eso lo evidencian las últimas elecciones.