3 de diciembre de 2008

Dayuma en el corazón

Hoy se cumple un año de la represión en Dayuma
El siguiente artículo lo saqué de Indymedia Ecuador

Las justificaciones

El Ministro de Gobierno de Alianza País, Fernando Bustamante, ha sido llamado a mediados de febrero, a la Asamblea Constituyente a exponer las políticas de Estado con respecto a la seguridad nacional y con referencia a lo ocurrido en la parroquia de Dayuma, provincia de Orellana, en la amazonía ecuatoriana. El Ministro justificó el uso de la fuerza y la utilización del ejército en contra de la población civil, indicando que se trataba de un caso grave y extremo de violencia y provocación de sectores interesados en inducir el caos en el país.

Se trata, en realidad, de una retórica recurrente en casi todos los gobiernos en los que, casi siempre y según la lógica oficial, en todo acto de protesta o movilización social, hay infiltrados que provocan a la población y a las fuerzas de seguridad. Sin embargo, lo que llama la atención en esta oportunidad, fue la frase utilizada por el Ministro de Gobierno, justificando lo ocurrido en Dayuma porque, según él, en hechos anteriores se habían registrado "34 bajas sufridas por las fuerzas del orden", aunque el Ministro tuvo que precisar de que no se trataron de "bajas mortales", es decir, no hubieron muertos.

La utilización de la retórica belicista para calificar los enfrentamientos entre la población y el gobierno dan cuenta de que en las coordenadas del poder la política debe entenderse siempre como un campo de confrontaciones bélicas, en las que la referencia a lo bélico no es una metáfora sino una realidad. El lapsus del Ministro forma parte de una visión pragmática del poder en el que los que no están con el gobierno evidentemente están en su contra, y por tanto se convierten en enemigos a los que hay que derrotar bélicamente.

La población de Dayuma, por el único delito de ejercer el derecho ciudadano (en pleno contexto de "revolución ciudadana") a la protesta, fue considerada como un enemigo militar y tratada a ese tenor. Sus pobladores ahora están acusados de terrorismo por quienes, precisamente, utilizaron el terrorismo de Estado como arma de confrontación política.


Los "terroristas"

Vicente Moreira es el panadero de la parroquia rural de Dayuma. Cuando el ejército irrumpió en la parroquia y empezó a buscar a los "terroristas", Vicente estaba en su panadería amasando el pan de la tarde. Su esposa, Luz del Alba, estaba embarazada y trató de proteger su hogar. Tanto ella como Vicente fueron brutalmente golpeados. Luz del Alba casi pierde a su niño y Vicente aún está en la cárcel acusado de terrorismo. En la población de Dayuma, el argumento de que Vicente habría dado positivo en la prueba de la parafina, lo que supuestamente demostraba su "participación terrorista", provoca sonrisas de incredulidad y desasosiego ante el cinismo gubernamental. Su esposa ahora está en la miseria y vive de la solidaridad del poblado. Su niño recién nacido está enfermo y no tiene medicinas. La madre de Wilmer Armas, Gloria Ramírez, no entiende aún porqué su hijo está en la cárcel acusado de terrorismo. Wilmer es el vicepresidente de la Junta Parroquial de Dayuma y como autoridad local, había ido a negociar con el ejército que se había apostado a la entrada de la población. Wilmer fue golpeado apenas llegó al sitio y luego fue torturado. Gloria aún no puede entender porqué tanta violencia, porqué tanta saña del gobierno.

Rosa Mangasha, indígena de la zona y que habita en la parroquia, cuenta cómo el ejército entró en su hogar disparando y lanzando gases lacrimógenos. Sus hijas de dos y tres años se desmayaron por los gases lacrimógenos. Su esposo, al tratar de protegerlas, fue abaleado, y herido fue arrastrado y pisoteado hasta los camiones que amontonaban los detenidos uno encima de otro. Pastora Morillo, embarazada, fue golpeada y su hogar fue inundado de gases lacrimógenos.

Jorge Plazarte, fue golpeado, pisoteado, encarcelado y casi pierde la visión en el ojo izquierdo. Abel Mina fue golpeado conjuntamente con su padre que estaba convaleciendo de una operación quirúrgica, y también fue encarcelado. Leonel Moya cuenta como lo golpearon: "me pusieron contra el piso y una bota encima de rostro me restregaba contra el suelo, mientras me insultaban y me decían que me iban a matar".

Son nombres entre varios, que no serán considerados como bajas civiles ni como víctimas del terrorismo de Estado, simplemente es pueblo que tuvo el coraje de reclamar lo que consideraban justo. Para el régimen todos ellos son terroristas. Los organismos de derechos humanos han guardado un silencio bastante parecido a la complicidad, y lo único que han reprochado es que los detenidos hayan sido trasladados en medios de transporte no adecuados.

Ahora Dayuma es un pueblo fantasma. La alegría de un pueblo que se parecía mucho a Macondo o Comala, fue robada por un gobierno que se autoproclama defensor de la "revolución ciudadana".

Margarita Mora, habitante de Dayuma dice del Presidente Rafael Correa, con lágrimas en los ojos, que se le cayó la imagen que de él había construido: "Luché por él. Hice campaña porque lo consideré un hombre honesto, pero ahora se me ha caído del pedestal".

Guadalupe Llori, prefecta provincial de Orellana, que nada tenía que ver con los eventos, ha sido convertida en víctima propiciatoria y acusada de ser la instigadora de los "hechos terroristas de Dayuma". El sistema jurídico ecuatoriano la ha exonerado de toda culpa con respecto a Dayuma, pero el gobierno ejerce presión sobre la justicia para evitar su libertad. Aún está en la cárcel. El gobierno hace cálculos para evitar que Llori asuma nuevamente la Prefectura de la Provincia, y en su lugar se posesione alguien vinculado al régimen, y de esta manera tener carta blanca para su política extractivista en la región.

Hasta ahora nadie ha defendido a los "terroristas" del terrorismo de Estado. Siguen esperando la amnistía por un delito que no cometieron.


Los cómplices

La Asamblea Constituyente ecuatoriana, totalmente controlada por el gobierno, y que incluso se arrogó para sí los "plenos poderes", no pudo ni siquiera aprobar una moción de respaldo a los derechos humanos de la población de Dayuma. El Presidente de la Asamblea Constituyente, Alberto Acosta, personaje vinculado a los derechos humanos y a la crítica al neoliberalismo, durante la coyuntura de la represión en Dayuma guardó un silencio cómplice con los represores, e impidió que la Asamblea Constituyente se pronunciase a favor de los derechos humanos de la población de Dayuma.

La razón de Estado se convirtió en más importante que cualquier pronunciamiento que pudiese debilitar al régimen, aunque sea al costo de defender los derechos humanos fundamentales. Dayuma afectó la credibilidad y legitimidad de la Asamblea Constituyente. Ahora, muchos sectores miran con desconfianza y se preguntan qué clase de Carta Constitucional puede aprobar una Constituyente que no pudo, ni supo defender los derechos más fundamentales de su población. Con qué legitimidad ahora se puede hablar de "revolución ciudadana", si el derecho ciudadano básico a la integridad, fue violentado y pisoteado en Dayuma.

El régimen realiza una presión política fuerte sobre la Asamblea Constituyente para evitar que ésta apruebe una moción de amnistía para los pobladores de Dayuma que ahora afrontan juicios penales por terrorismo. La dócil Asamblea Constituyente sigue haciendo caso omiso de los pedidos para que se absuelva y se compense a los pobladores de Dayuma.


Los culpables

Habíamos sido testigos en América Latina de cómo diferentes gobiernos neoliberales criminalizaron a los movimientos sociales y a las protestas sociales y ciudadanas, y guardábamos la esperanza de que los gobiernos progresistas, al menos, restauren los principios de los derechos fundamentales. Pero aquella tenue frontera entre la criminalización y la construcción del enemigo a combatir, era un espacio que ni siquiera nos habíamos imaginado.

Las declaraciones del ministro ecuatoriano del Interior sobre Dayuma, y su contabilidad de las bajas militares en su guerra en contra del pueblo, dan cuenta que en América Latina ha empezado no solo un proceso de criminalización a las movilizaciones sociales y protestas ciudadanas, sino un verdadero causus belli en contra de la población. Se trata de un retorno a las épocas del terrorismo de Estado, en el que los gobiernos utilizaron el poder y la violencia del Estado para provocar verdaderos genocidios a nombre de la razón de Estado.

El nuevo terrorismo de Estado, en el que Dayuma, al igual que los mapuches perseguidos en Chile, es el nuevo argumento del poder que quiere expulsar a las poblaciones de los territorios que han sido privatizados en el nuevo festín de los denominados "commodities" (petróleo, madera, agua, minerales, agrocombustibles, etc.). En el nuevo terrorismo de Estado, en el que los legítimos actos de defensa y de protesta de la población, y que, además, son parte de las garantías y derechos fundamentales del liberalismo clásico, son visualizados como actos terroristas, y el ejército y la policía tiene "bajas" en su confrontación con la población civil, son concomitantes a las nuevas derivas del sistema-mundo capitalista, en el que los países de la periferia se convierten nuevamente en exportadores de materias primas, y sus poblaciones se convierten en enemigos a controlar, someter o a expulsar. Se trata de una nueva división internacional del trabajo en el que se retorna al capitalismo decimonónico. Son tiempos de conquista, de ocupación, de violencia.

Entre Dayuma y el caso Poluco Pidenco en Chile, media esa construcción del terrorismo estatal y la razón del poder que sigue siendo mercantil y neoliberal. Hay un hilo conductor entre la huelga de hambre de Patricia Troncoso Robles, hermana del pueblo mapuche, y la resistencia de Dayuma: evidencian que la globalización neoliberal empieza a mostrar su verdadero rostro de medusa y que los pueblos ahora tendrán que defenderse incluso de aquellos gobiernos que se autoproclaman socialistas.

Patentes y Hamburguesas

"La compañía (en referencia a McDonalds) ha solicitado patentes en Europa y EE.UU. reclamando como su propiedad intelectual el “método y aparato para hacer sandwich”. La petición de patente WO2006068865 se refiere al “pre-ensamblaje de las partes del sandwich y a la preparación simultánea de las diferentes partes del mismo”. Abarca el “tostado simultáneo de una rebanada de pan” y un sistema de calefacción “de carne y / o queso relleno”. Y dice que la empresa ha inventado una manera de añadir condimentos y adornos usando un “sandwich herramienta de montaje”.

Enterarme de cosas como esta, es lo que me hace notar que vivimos en un mundo, cuyos estados y su legalidad no son más que un juego usado para fines corporativistas. Con noticias como estas, es importante reflexionar acerca de las patentes en el mundo.

Según la diosa Wikipedia "Una patente es un conjunto de derechos exclusivos garantizados por un gobierno o autoridad al inventor de un nuevo producto (material o inmaterial) susceptible de ser explotado industrialmente para el bien del solicitante de dicha invención (como representante por ejemplo) durante un espacio limitado de tiempo (generalmente veinte años desde la fecha de solicitud)."

El análisis para mi es sencillo: las patentes no existen, son un invento, una falacia, son falsas y por ende no tiene por qué ser respetadas. Parto del punto de que básicamente es imposible apropiarse del pensamiento, porque el pensamiento no está limitado ni existe solamente en nuestra mente. Los pensamientos no surjen de la nada, citando a Albert Esplugas "una idea rara vez es cien por cien original, sólo una pequeña fracción de una idea es original, el resto se toma prestado de ideas anteriores. (...) No vivimos en el vacío; es imposible no utilizar conocimientos preexistentes e ideas ajenas cuando actuamos en el mundo real."

Yo soy dueño de lo que pienso, y tú eres dueño de lo que piensas mientras no se lo transmitamos a nadie (quizás ambos hayamos pensado lo mismo). En el momento en que lo transmitimos es imposible determinar quien realmente había pensado eso primero. El hecho de haber ido al IEPI y registrarlo antes, no te convierte en dueñx legítimx de cierta idea. Monopolizar el desarrollo de determinado producto solo porque realizaste los trámites burocráticos antes que otro, es simplemente ilegítimo, y por ende nadie tiene por qué respetarlo (el monopolio se consagra mediante el uso de la fuerza estatal y es justamente eso lo que lo vuelve ilegítimo, la coerción o uso de la fuerza). Bajo esta lógica las patentes no deberían existir.

¿Cómo defenderse de la competencia sin la existencia de las patentes? Pues con los secretos de marca. Hay que diferenciar entre los secretos de marca y las patentes. Como ya dije antes, tu eres dueño de tu idea hasta que la transmites, y justamente eso es un secreto de marca: no transmitir la idea, guardarse la fórmula secreta o nunca dar la receta de preparación de tan rica comida. Así pues, los secretos de marca sí son legítimos, así algunos los consideren inmorales (recuerden la diferencia entre ética política y moral personal) puesto que no ejercen coerción sobre ningún otro individuo.

Las patentes también, contrario a lo que dicen sus defensores, estancan el progreso. Esto se debe básicamente a que el progreso y el avance dentro del mercado se dan en función a la competencia. La competencia es lo único que crea la necesidad de crear nuevos productos y de atraer consumidores, brindando mejor calidad a menor precio; beneficiándonos así los mismo consumidores. Citando nuevamente a Esplugas "Si un autor tiene garantizada una renta monopolística por un largo período de tiempo, ¿no se verá reducidos sus incentivos para seguir creando durante ese período? En contraposición, si carece de un monopolio legal y aspira a percibir un flujo constante de ingresos puede verse compelido a crear sin interrupción. En este contexto son pertinentes las palabras de Michael Tiemann, vicepresidente de Red Hat: "Cada vez que surge una patente de software es una promesa de que la innovación en este campo cesará durante 20 años (...) La industria de la moda, por ejemplo, no está cubierta por las patentes o los copyrights y es una de las más innovadoras, probablemente porque los diseñadores pueden utilizar conocimiento preexistente sin restricciones, redefiniendo y reinventando ideas constantemente".

Como siempre me ha gustado entender y explicar las cosas a punta de ejemplo, nos vamos con la zanganada.

Voy a poner como ejemplo las hamburguesas que vende la Negrita Crucelina. Ella tiene derecho a vender hamburguesas. Ella tiene derecho a hacerlas como le da la gana. Al igual que ella, otros también optaron, porque tienen el derecho, por poner un puesto de hamburguesas. Para sobresalir en el mercado de la comida rápida, optó por innovar aumentando considerablemente el tamaño de su producto y preparándolas con una sazón diferente, lo que hace que sean famosas y tenga buena clientela. Ella tiene derecho a no decirnos el secreto de la preparación (secreto de marca), pero no tiene derecho a prohibirnos hacer una hamburguesa parecida y quizás con el mismo sabor que la suya, sea cual sea la manera cómo lo logramos descubrir. Si alguien pone un kiosco cerca, y vende hamburguesas del mismo o mayor tamaño y con la misma o mejor sazón, a Crucelina lo que le queda no es buscar la fuerza para tumbarle el kiosco, sino innovar y atraer clientela haciendo ofertas, o cocinando más rico o haciendo las hamburguesas más grandes, lo que sería bueno para quienes comemos. Eso se llama progreso. Si Crucelina desde un comienzo hubiera tenido la patente de las hamburguesas, simplemente nunca hubiera tenido la necesidad de innovar en tamaño y, al contrario, debido al monopolio; con el tiempo la calidad hubiera ido decayendo.

Lo que trato de decir de forma resumida es que:

  • la competencia es buena pues genera mejoras y progreso

  • las patentes entorpecen la competencia, otorgándole monopolio legal a ciertos privilegiados

  • las patentes deben ser abolidas

*Para más información acerca de las patentes, y demás propiedad intelectual desde un punto de vista libertario leer "El monopolio de las ideas: contra la propiedad intelectual" de Albert Esplugas.

*Para más información acerca de las hamburguesas de la Negra Crucelina, vaya a 9 de octubre y Antepara y si eres aniñado nomás visita este link.

29 de noviembre de 2008

Guayaquileños de 1ra y de 2da clase

Más allá de lo que considero correcto o incorrecto desde mi punto de vista político, hay gente que simplemente me cae mal. Hay privilegios que no tolero, y por muy buena que sea su causa el simple hecho de saber quiénes son ya me producen rechazo.

Antes de ayer, posteé un artículo ajeno explicando por qué estoy en contra de la censura de ciertos programas. Mi posición es simplemente esa, me opongo a que el Estado me diga qué debo y qué no debo ver. En eso se basa mi libertad, en la capacidad de decidir por mi mismo, cuáles porquerías meterme en el mate y cuáles no. No necesito que un burócrata bien intencionado (ja), vanguardista, iluminado y muy políticamente correcto venga a decirme qué me hace daño y qué no.

Eso, e ir al hemiciclo de la Rotonda a ver a Pinoargotti y al patucho Valdivieso hablar de cosas que ni siquiera entienden, es muy diferente. Yo no necesito que Marián Sabaté venga a hablar en nombre de mi libertad de expresión, ni necesito canalizar mis quejas de un sistema autoritario a travez de personajes de la televisión.

Ayer conversando con Andrés (la otra persona que escribe en este blog, fíjense donde dice "publicado por", pues ya van mínimo un par de veces que me preguntan como puedo contradecirme a mi mismo por artículos que yo ni siquiera he escrito), me enteré de que se iba a realizar un plantón en el Malecón 2000 en contra de la censura sufrida por el gobierno. Me parece positivo que realicen sus actividades, sin embargo aparte de que me caigan mal porque los medios de comunicación masivos siempre han sido los primeros en falsear la verdad cuando de sus intereses se trata, ahora me causa asco saber que lo que un día nos dijo Xavier Andrade es cierto: en guayaquil hay ciudadanos de primera y de segunda categoría.

"Evidentemente lo que a instituido la renovación urbana, son ciudadanos de primera y de segunda clase. Tienes ciudadanos de primera como Margarita Arosemenea Gómez-Lince, que hace sus desfiles todos los días miércoles aquí (...), y Jorge Gilbert y los "terroristas" que luchamos por los derechos, somos ciudadanos de segunda clase, los informales son ciudadanos de segunda o de tercerca clase (...)"
Xavier Andrade,
respondiendo a una entrevista para un documental que estamos realizando.

Más claro ciudadanos de primera son todos los que la Alcaldía considera aliados, y ciudadanos de segunda son quienes de alguna u otra manera deslegitimamos las políticas de Nebot. Ahora, al parecer, todos esos personajes de la farándula televisiva son también ciudadanos de primera categoría.

¿Por qué Margarita Arosemena y las demás viejas peluconas (ahora vienen los comentarios de que soy un correísta resentido jaja) tienen luz verde para hacer bulla en la Plaza San Francisco todas las semanas y cuando la gente de Activismo Guayaquil realiza plantones por algún motivo ecologista se lo trata de impedir? ¿Por qué Pinoargotti tiene las puertas abiertas del Malecón 2000, para pararse a exponer sus quejas en pleno Hemiciclo de la Rotonda y cuando la gente del colegio Celestín Freinet junto al grupo de teatro Arawá organizaron una toma de espacios públicos se les trató de cancelar la actividad? ¿Por qué las concentraciones por el No en el reféndum fueron permitidas y las marchas o concentraciones de comerciantes informales son reprimidas por garroteros?

La respuesta es simple: porque no pertenecemos a su círculo, ni representamos sus intereses. Así como en el país se vive una censura por parte del gobierno central a todo lo que no vaya con sus intereses, de igual manera en Guayaquil se vive una criminalización por parte del gobierno local a todo aquello que no sea pro-Nebot.

Ojalá ningún nebotsista tenga el descaro de venirme a decir que lo que digo no es cierto, pues yo hablo lo que he vivido. A nosotros nos han cerrado las puertas del Malecón 2000, por ser marcha del 15 de Noviembre o por querer realizar alguna actividad o plantón ahí dentro; a nosotros nos han sacado de la varias zonas regeneradas bajo el argumento de que "no se puede tener una reunión de más de 10 personas"; a nosotros nos han amenazado con escopeta para que nos retiremos de los alrededores del Municipio porque "éramos sospechosos"; a nosotros nos han querido llevar presos guardias municipales por discutir defendiendo nuestro derecho a la libre expresión por la cual lloran ahora; etc, etc.

Con nosotros me refiero a todos los que no representamos la derecha mercantilista y conservadora de la élite guayaquileña; y es por eso que aunque estoy en contra de cualquier tipo de censura y rechazo la intromisión estatal en nuestras decisiones televisivas, el simple hecho de que a algunos les otorguen los permisos y privilegios que nos son negados a los demás, me hace ver lo puerca y detestable que es la administración local.

"(... continuando el comentario anterior), entonces esas jerarquías han sido creadas por un sistema que es profundamente autoritario, pero que se disfraza de un discurso democrático"

28 de noviembre de 2008

Crímenes de Estado, Responsables directos


Hace unos días tuve la oportunidad de ver el video realizado por la Comisión de la Verdad, que compone una serie de testimonios reales y crudos de víctimas de tortura y encierro durante el período 1984-1988.

Este video muestra los lugares en los cuales las víctimas (en su mayoría acusadas de subversivos) eran sometidas a las peores condiciones que alguien pueda imaginar. Muestran la infraestructura de aquellos lugares (sótanos, subterráneos, prisiones) diseñadas escencialmente para este tipo de atrocidades.

Los testimonios, así como las comprobación de la existencia de dichos lugares, se convierte en una prueba feaciente de las políticas fascistas y del terrorismo de estado que se ejercía durante ese período. Así mismo, constituyen un pilar fundamental para reabrir una serie de casos y señalar a los actores de aquellos crímenes, muchos de quienes actualmente cumplen cargos públicos y mantienen una cómoda vida basada en riquezas de dudosa procedencia.

Aunque el estado ecuatoriano asumió su culpa y resonsabilidad ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en aquellos casos de atentados a los derechos y principalmente en el caso de la desaparición de los hermanos Restrepo, la culpabilidad que asume el estado es simplemente una densa cortina de humo que esconde a un gran autor intelectual y a sus colaboradores.

Aquella figura nefasta, quien presidió la presidencia entre 1984 y 1988 es León Febres-Cordero. Personaje ligado a los intereses empresariales, vocero de la oligárquicas mafias nacionales y gestor del modelo neoliberal/mercantilista en Ecuador, el cual comenzaba a tomar fuerza en el mundo gracias a sus padrinos Reagan y Thatcher.

Febres-Cordero representaba una minoría elitista y un modelo demencial e irracional. En plena guerra contra el "terrorismo" y siguiendo órdenes desde el norte, instauró un sistema en nombre de la seguridad nacional y del estado que criminalizaba a la propia vida social. Bajo esta lógica fascista, la sociedad entera tenía que sacrificarse por la integridad del estado. Las consecuencias ya las sabemos, el terror sistematizado.

Los casos de violaciones a los derechos humanos, no son excesos policiales ni casos aislados. Son consecuencia de una política de miedo y criminalización, especialmente a los movimientos sociales que gestaban sus reinvindicaciones. Una política diseñada desde el Pentágono, cuyos fines eran la conquista del hemisferio sur con la ayuda de sus lacayos empresariales. Método de la 3ra Guerra Mundial o Guerra Fría allá por los 80 y que aún perdura en nuestra "democracia".

Cuando alguien maneja el monopolio de la fuerza, el terrorismo de estado no es coincidencia, sino la consecuencia lógica del manejo de la institucionalidad, el programa político e incluso de cierta forma la personalidad de quien está al mando.

La culpa es sin duda visible. Leon Febrés-Cordero era mandatario en aquel entonces y los testimonios de las víctimas lo embarran de sangre. La policía con su mentalidad obtusa no hacía más que acatar órdenes del Ministerio de Gobierno; los grupos violentos "contrarevolucionarios" encabezados por Toral Zalamea no eran mera coincidencia; las torturas y ejecuciones extrajudiciales tampoco lo eran; los Restrepo desaparecieron más que por un descuido policial sino porque sus políticas represivas se les habían salido de las manos; el SIC y sus interrogatorios no obedecían a una voluntad propia sino que eran ordenados desde arriba; y el asesinato de Nahim Isaías no fue por parte de los subversivos sino producto de la desesperación de un gobierno que desvalorizó la vida en todas sus formas.

La Comisión de la Verdad tiene una gran responsabilidad: revelar los nombres de los demás cómplices y los autores materiales de todos estos crímenes de estado. Y, más allá de señalar al estado como culpable pues éste no es más que el vehículo con el cual se llevaron a cabo los atentados, hay que personalizar las culpas, señalando responsables específicos y sancionando individualmente a todos quienes cometieron tantas atrocidades.

José Luis, Buenos Muchachos y la Censura

- Como me da pereza escribir un artículo diciendo lo mismo que ya dijeron otros, y a veces toca aceptar que personajes que por lo general me causan repulsion a veces suelen escribir cosas inteligentes, pongo a continuación un artículo que me robé del blog de Manuel Ignacio Lecaro -
Jose Luis Censurado
El Consejo Nacional de Radiodifusión y Televisión (Conartel) prohibió a Canal Uno la transmisión del programa ‘José Luis sin Censura’. Agárrense de su control remoto. El Gobierno nos lo quiere quitar. Pretende decidir por nosotros lo que podemos o debemos ver. Empieza la censura.
Qué ironía. El primer programa censurado tiene en su nombre el calificativo “Sin Censura”. Pareciera que el Conartel lo escogió con dedicatoria.
Yo ni sabía de la existencia de este programa. Lo busqué en YouTube. Es bastante burdo, al puro estilo de Jerry Springer, Laura en América y esos talk shows basura que acaban siempre en insultos y puñetes. Pero por malo u ofensivo que pueda resultar, no le corresponde al Gobierno decidir si podemos o no verlo, sino a cada uno de nosotros. Para algo tenemos gustos distintos, sentido común, y dedos con la libertad de cambiar de canal si nos da la gana. No necesitamos que un funcionario público escoja la programación por nosotros.
El Conartel y este Gobierno no entienden lo que es la libertad de expresión. Su concepto de libertad está limitado a permitir aquello que ellos consideran correcto o moral. No entienden que la libertad de expresión implica justamente lo contrario. Permitir todo tipo de expresiones o manifestaciones. Incluso y sobre todo aquellas que no nos gustan o nos molestan. Si el Conartel va a censurar todo aquello que nos parezca ofensivo, ¿qué tal si empiezan con las cadenas de los sábados del Presidente?
Nos dirán que no están censurando nada, sino aplicando la ley que determina que el Conartel “regulará y controlará… la calidad artística, cultural y moral de los actos o programas de las estaciones de radiodifusión y televisión”. Nuestros inquisidores socialistas del siglo XXI aprendieron bien del Presidente en esto de aplicar a su gusto las leyes. Igual que cuando el Presidente persigue a quien lo “ofende” aplicando esa ley que dice que “El que con amenazas, amagos o injurias, ofendiere al Presidente de la República… será reprimido con seis meses a dos años de prisión…”, el Conartel hace las del Chacal de Don Francisco, decidiendo a su antojo quién se queda y quién se va de nuestros televisores.
Empezaron con José Luis. Ya vendrán otros. La censura como forma de control y amenaza. A ‘Buenos Muchachos’, programa en Gama TV con segmentos de sátira política, también lo sacaron del aire. Por lo visto los directivos del canal, ahora estatal, no quieren que hagan chistes del Gobierno. ¿Siguiente en la fila?
Junto a la censura que comienza, el Gobierno ya controla varios canales de televisión que poco a poco van adoptando una línea más gobiernista. A todo esto, ¿no dizque iban a vender esos canales incautados lo más rápido posible? Ya han pasado algunos meses y no veo ningún letrero de “Se Vende” en las puertas de TC o Gama TV. ¿Qué esperan? ¿Qué pasen las próximas elecciones? ¿Qué los amigos del poder reúnan la plata para comprarlos?
El Gobierno busca controlar a los medios de comunicación. Que ‘José Luis sin censura’ sea un programa basura no legitima en absoluto su prohibición. Esta censura atenta contra nuestro más elemental derecho a ver, leer o decir lo que queramos, sin que el Gobierno nos vigile o pretenda decidir por nosotros.

27 de noviembre de 2008

Movimientos sociales y abolir leyes

La humanidad a lo largo de la historia a sido testigo de muchas injusticias y atrocidades. Sin embargo, por suerte, también a sufrido muchos cambios y revoluciones que han ido eliminando gran cantidad de barbaridades. Los protagonistas de estos cambios son, por lo general, los movimientos populares. Son los activistas sociales quienes prenden la chispa de la revolución que luego será la antorcha de lucha de toda una comunidad.

Sin embargo se cree, gracias al pensamiento estatista, que estas luchas populares han sido posibles y valederas debido a la institucionalización de las mismas a través de leyes. Yo como libertario considero lo contrario.

Los grandes cambios sociales en los últimos dos siglos, no ha tenido nada que agradecer a la legalidad, al contrario era contra las leyes la pelea. Si bien es cierto que muchos cambios han terminado en la creación de nuevas leyes, ésta es solo la forma y no el fondo. El fondo real del asunto, es la abolición de leyes absurdas.

Por ejemplo: en la lucha contra el apartheid lo importante no es que ahora diga que todos tenemos derechos sin importar la raza, eso siempre a sido así es el derecho natural, el problema es que existían leyes que decían que los no blancos no tenían derechos iguales y fue justamente lo que se abolió; ese es el fondo del asunto. En el movimiento por el sufragio femenino, no se consiguió la creación de una ley que permita a las mujeres votar, se consiguió abolir la ley que decía que solo los hombres podían hacerlo.

También es cierto que gran parte de estos cambios son de carácter sociocultural, y dependen de la evolución de la sociedad. Sin embargo toda la vida ha habido gente de avanzada y con un pensamiento de vanguardia dispuesta a dar la vuelta a la tuerca. El problema más que si la sociedad avanza o no, es que existen leyes que no permiten que los individuos que quieran avanzar lo hagan.

Por ejemplo: en la Alemania nazi, no todos los alemanes odiaban a los judíos. De hecho la gran mayoría no lo hacía, pero existía una disposición legal de exterminación y si alguien era cómplice de esconder o defender un judío era castigado. Es por esto que pocos se atrevían a hacerlo. Si simplemente se tratara de una sociedad estúpida, los que no somos tan estúpidos hubiéramos ayudado a los judíos y el holocausto no hubiera sido tan atroz.

La comunidad GLBTT después de mucho trabajo y organización logró su despenalización. No es necesario que haya una ley que diga que todos tenemos derechos sin importar nuestra orientación sexual, eso es solo la forma. Lo importante es que ya no hay una ley que criminaliza la homosexualidad, ese es el fondo. La sociedad sigue siendo, en su gran mayoría, homofóbica pero la diferencia está en que las violaciones a los derechos de los homosexuales ya no están institucionalizadas.

Como libertario apoyaré siempre toda causa cuya lucha sea la despenalización de actividades y la eliminación de leyes absurdas. Y así mismo, como libertario nunca apoyaré movimientos cuya causa sea la creación de nuevas leyes o la criminalización de algún acto.

En el ámbito local, por ejemplo apoyo la causa de las organizaciones de comerciantes informales. Hay que entender que más allá de la forma y de los aliados políticos debido a la coyuntura actual, lo importante está en el fondo. La causa de las organizaciones de comerciantes minoristas e informales, es simplemente que se anulen las ordenanzas municipales que no les dejan trabajar en determinados lugares, así como la de decomiso, multas y arresto. No están pidiendo leyes de subsidios, ni presupuesto, ni construcción ni nada, simplemente que se los despenalice.

La misma lógica se aplica para demás movimientos como los que luchan por la despenalización de los taxi-amigos, o de los tricimotos en Pascuales, o de la legalización de la marihuana, o de la derogación de la ley de tránsito que no permite vendedores en los buses, o la venta libre de la Postinor y la Cytotec, o de la despenalización del aborto, etc, etc.

*No es necesario que una ley diga que yo tengo derecho a escribir malos artículos como éste, simplemente es necesario que NO diga que me está prohibido hacerlo.