Hoy como todos los días me levante a las 7h00, me lavé los dientes, me puse el uniforme y tomé el bus que me transporta al trabajo. En medio de mis quehaceres laborales, las personas que atienden la óptica donde trabajo, comenzaron una verborrea de palabras en una conversación cargada de dosis de homofobia, racismo y otros ismos.
El diálogo inició con el optómetra –¿Vieron las noticias? Las cosas cada vez están peor, ese Correa parece El cuentero de Muisne: habla, habla y no hace nada.- Hasta ahí, yo corroboraba su opinión.
–Tienes razón, igual que esos asambleístas ridículos que aprueban la mariconada y más que se pasaron el tiempo gastándolo en pendejadas.- replicó una vendedora.
-Hablando de mariconada, ayer mientras paseaba por el Malecón del Salado, habían dos maricas destrampándose y nadie decía nada- acotó el otro vendedor.
Y el vendedor nuevamente acotó –y hablando del Malecón, qué lindo que está. El Alcalde a embellecido esta ciudad.-
-Y eso es lo que más coraje me da con el resentido social de Correa, que además también dicen que es rarito, vive haciéndole daño a la obra de Guayaquil. Vea como quitó
Al parecer no tienen ni idea de lo obsceno y corrupto que es captar dinero público para una fundación privada, como sucedía justamente con esa Corporación de Seguridad Ciudadana.
La única chica del local responde –Encima, todavía la india esta de
-¿Se acuerda cuando El Loco era alcalde e hizo ganar a una negritilla el Reinado de Guayaquil?- preguntó el vendedor
-Claro que recuerdo. Me pareció terrible. ¡Imagínese, una negra purumpumpún de Reina de nuestra ciudad!- en ese momento entró un cliente y dio por terminada, al fin, la babosada de charla que mantenían los empleados.
La conversación fue para mi totalmente desagradable, pero a la vez una revelación. Me mostraba como se a construido el imaginario social a través de instituciones como los medios de comunicación, la escuela, la iglesia, la familia, etc, que siguen siendo modeladores de opinión.
Nunca pensé que mis compañeros de trabajo pudiesen profesar ideas tan arcaicas e intolerantes.
Demuestra la influencia de los medios de comunicación al crear un héroe y un villano. Uno bueno y uno malo. Correa el malo, muy malo y Nebot el bueno, muy bueno. Así mismo la presión ejercida por la familia e iglesia, que desde los años más tiernos indica la conducta sexual adecuada según sus estándares morales que definen lo que es normal y anormal. Y aquel sesgo de culto a una seudo pureza racial, al estereotipo europizado de pieles blancas y narices respingadas. Un pobre concepto de belleza que no dice nada, porque la belleza es subjetiva. Demuestra de esta manera, que el racismo y la homofobia continúan vigente en nuestro medio.



