29 de abril de 2011

Memorias de nuestro documental - 2 años después

Este post fue originalmente publicado en Pixel Negro.

Dos años han pasado y muchas cosas en ese transcurso. El documental se estrenó un jueves de marzo del 2009. Aún me emociona recordar el auditorio del Ministerio del Litoral lleno, con gente sentada en los pasillos y parada al fondo. Óscar Pineda cubrió el evento con una nota en El Telégrafo y para nosotros eso ya era bastante. Luego Silvia Buendía, Héctor Chiriboga y Xavier Andrade escribirían sobre el video.

El documental se lo pasó otro día en la calle, con un proyector, en 6 de Marzo y 10 de Agosto. También fue transmitido por EcuadorTV un domingo a las 21h00 y luego por Gama un jueves a las 8h30 causando polémica. Tenía más de 40 llamadas perdidas en mi teléfono. Supuestamente representantes del partido Social-Cristiano hablaron a los noticieros en contra del documental. Yo me desperté a las 14h00, chuchaqui.

Nuestros nombres mal escritos salieron en todos los periódicos. Nos dijeron que nos iban a demandar y amenazaron a algunos de los comerciantes que participaron con nosotros. Tuvimos que "contratar" un abogado y andábamos cagados de miedo. En mi celular recibí una llamada de Fernando Alvarado, diciendo que al Presidente le había gustado nuestro trabajo y deseaba una copia. Nunca se la enviamos. Nos reunimos con Enrique Arosemena en TC, quien nos otorgó permiso para usar bastante material de archivo (que ya habíamos usado sin permiso) y aclaramos que el problema legal por la transmisión de Gama no era asunto nuestro. Un año después reeditamos el documental con una entrevista nueva y precisa a Miguel Salazar Haro. Esta vez se llenó la sala del MAAC Cine.

La Federación de Comerciantes Minoristas del Guayas, en su aniversario nos entregó un diploma simbólico. Ernesto Toledo nos presentó como "dos jóvenes que rompen paradigmas, que están donde nadie los ha llamado, que dicen lo que nadie se atrevía a decir y que se arriesgaron a mostrar la realidad del comercio minorista en Guayaquil." Nos tomamos una foto con la Madre Símbolo de la asociación. Nos hicimos panas de los comerciantes, un par de oficialistas intentaron aprovecharse, los conservadores guayacos nos tacharon de traidores a la ciudad.

Con esta, nuestra ópera prima, participamos en el 1er Encuentro de Documental Comunitario "Imagen de los Pueblos". Fuimos invitados al 2do Encuentro de Documentalistas Latinoamericanos y del Caribe - DOCLAT, que se llevó a cabo en Guayaquil. Conocimos a mucha gente interesante y aunque no logramos participar, fuimos invitados y "becados" al festival Encuentros del Otro Cine - EDOC 9, en la ciudad de Quito. Por bastante tiempo Guayaquil Informal estuvo colgado en la extinta página EcuaCanal.com y gracias a varios amigos mochileros, el DVD ha recorrido casi toda latinoamérica. Me han contado que la última presentación fue en un foro del Movimiento Sin Tierra en Brasil.

Estuardo Novoa en su tesis "El cine documental militante y el videoactivismo en el Ecuador" nos reseña:
"(Guayaquil Informal) es una clara muestra de lo que hace el cine documental militante en el sentido de movilizar conciencias, que la película se convierta en una Acto en el que las personas reflexionen sobre la situación de su ciudad. Es un documental de denuncia que cuestiona la gestión municipal de Jaime Nebot, que se ha encargado de perseguir, criminalizar y torturar a los comerciantes informales de Guayaquil. (...) 
Los realizadores del documental asumen la responsabilidad de mostrar lo que ha sucedido en el pasado, contextualizando el presente con toda una década de represión por parte del municipio guayaquileño.  (…) 
Más allá de su valor técnico, su principal mérito está en su potencia como herramienta generadora de discusión sobre cuestiones que el guayaquileño común da por sentado."

21 de marzo de 2011

Yo no necesito que el Estado sea mi niñera.

Duermo poco, como mucho, tomo y paso la mayor parte de mi día sentado frente a un monitor. Ni mi madre ha molestado tanto por mis malos hábitos ¿y ahora el gobierno quiere venir a terminar de criarme? El Estado por naturaleza tiende a intervenir en las relaciones personales; pero este gobierno ha exagerado.

Empezó con la crónica roja, luego prohibió y reguló programas de televisión, hace poco nos limitó la chupa, y en lo más absurdo hasta el volumen de la radio quiso controlar. Ni nuestros órganos se salvaron del estatismo. Y no tiene ganas de detenerse: ahora busca prohibir fumar incluso en locales privados y hacer publicidad de alimentos o bebidas.

No dudo de sus buenas intenciones, pero todo buen padre sabe que no puede tomar decisiones por sus hijos a la fuerza; por algo somos individuos y Diosito nos dio libre albedrío. Yo ya tuve una madre que jodía cada vez que me veía fumando, y si decido seguir haciéndolo es por voluntad propia. No necesito que un burócrata venga a quitarme el cigarrillo de la boca por mi propia salud.

Lo peor del caso es que argumentan en su defensa que en los países más desarrollados estas restricciones se dan siempre. Afortunadamente Ecuador es diferente, aquí la gente valora más la libertad que un pedazo de pan. Este es un pueblo insumiso, ilegalista; pero esa desobediencia civil debe ser consciente y enfocada coherentemente  a liberarse del estatismo.

Por eso propongo crear una campaña para arrancar de raíz esa corriente progrefascista en la que nos estamos hundiendo: Yo no necesito que el Estado sea mi niñera. La idea es crear una campaña lo mejor desarrollada posible, donde se envíe este mensaje. El objetivo es que una premisa libertaria se ponga de moda sin necesariamente entrar en detalle de ideologías o discusiones políticas.

Recién empezamos y hay muchas cosas que se podrían hacer, pero ahora lo importante es difundir el concepto para receptar ideas, sugerencias y gente interesada en trabajar. Se que ya no nos leen muchas personas, pero también se que me leen varios reconocidos bloggeros y twitteros (sí, a ti te digo) con muchos lectores. Si estás harto de que el Estado se inmiscuya en nuestras vidas, y te parece bueno el proyecto; ayuda a construir esta campaña para recordarles que: Yo no necesito que el Estado sea mi niñera.

16 de marzo de 2011

¿Que por qué creo en el libre mercado?

Generalmente la gente me asocia con la izquierda política. Nací en una familia progresista, y la gran mayoría de mis amigos con ideología política son de algún tipo de izquierda. Desde pequeño me fue inculcada la libertad de pensamiento, y la libertad de acción. Recuerdo que mi madre repetía hasta el cansancio la frase de Benito Juárez "El respeto al derecho ajeno es la paz." Fuera de eso, podíamos hacer lo que quisiéramos.

Esa fue mi bandera por mucho tiempo: el derecho que tiene uno a pensar diferente, y hacer lo que le de la gana siempre y cuando no haga daño a terceros. Cuando empecé a interesarme por la política comencé leyendo escritos típicos de izquierda. Mi padre me regaló un libro sobre Ernesto Cardenales que me interesó bastante, aunque creo que empecé con un Marx Para Principiantes de Rius. Sin embargo una mezcla rara y coincidencial entre un artículo donde se criticaba a los "anarquistas traidores" y la música que escuchaba que por lo general eran punkis que hablaban de "anarquía" me llevó a la única ideología que defendía lo que yo siempre defendí.

Encontré a Kropotkin y a Malatesta aunque nunca terminé de comprenderlos. Leí a Bakunin, y entendí lo qué era el anarquismo en su forma más filosófica: la soberanía del individuo. Uno es dueño de sí mismo y nadie más. Conocí el anarquismo individualista y demente de Stirner, y logré ver el punto de vista económico de esos individualistas. Leí a Proudhon y a Benjamin Tucker y comencé a entender qué era el mercado. Hasta que inconscientemente me vi leyendo a Ayn Rand, Rothbard y Hoppe. Recién ahí entendí el punto que faltaba sobre las íes: no se puede hablar de libertad de acción ni de pensamiento, si se coarta la libertad de empresa.

Es más, la libertad de empresa ni siquiera debería llamarse así. Está contemplada dentro de la libertad de acción y punto. La soberanía individual que proclamamos los libertarios, implica que nadie puede mandar sobre mi vida. Solo yo estoy apto para decidir qué hago y qué no hago. Y sí, mi libertad es absoluta siempre y cuando no viole los derechos de terceros.

Mi cuerpo me pertenece y puedo hacer con él lo que me plazca. Me puedo tatuar, me puedo poner aretes, me puedo pintar el pelo, puedo incluso mutilarme si se me antoja. Mi vida me pertenece y a nadie más. Yo decido si quiero comer, tomar, hacer ejercicio, meterme sustancias psicotrópicas o matarme si se me da la gana. ¿Por qué no debería ser igual con mi propiedad?

Es un sinsentido que se defienda la libertad de pensamiento, pero se quiera encarcelar la propiedad. Igual como defiendo el derecho de las mujeres a abortar y de los homosexuales a vivir libremente sin que los jodan, igualmente yo debería tener derecho a ponerme un negocio sin que me estén haciendo la vida imposible.

No soy economista, ni abogado, ni el Dalai Lama. No se si el libre mercado sea justo o injusto, si trae igualdad o desigualdad. A mi no me importa si el laissez faire es mejor o peor económicamente, yo creo que es la única forma ética de vivir. Porque no me parece ético un sistema donde la mayoría decide qué puedo y que no puedo hacer con el fruto de mi trabajo. Porque no soporto vivir en este sistema donde un grupo de mafiosos monopolizadores de la fuerza, me cobran tributo cada vez que se enteran que he producido algo.

Yo soy dueño de mi vida, de mi libertad y de mi propiedad; y mientras no atente contra ninguno de estos derechos de mi vecino, debería poder hacer lo que me da la gana. Ese es el libre mercado en el que creo.

14 de marzo de 2011

Sobre el contrato libre y los sindicatos.

Hay quienes entienden las relaciones laborales como un enfrentamiento dual: ricos vs pobres, patrones vs empleados, explotados vs explotadores. Igual como hay anarquistas que se ponen de lado de los obreros sin razón valedera, hay también libertarios que se ponen del lado del empresario sin pensarlo realmente. A mi parecer ya es hora de dejar posiciones ridículas.

Esto no es de ponerse de un bando u otro, sino de defender lo que se cree correcto. Yo no defiendo a los obreros, ni a la patronal, sino a los contratos libres. Creo que los contratos son lo único que puede regir en una relación laboral justa. Lo que se firmó es lo que hay que cumplir y punto.

Si una empresa no quiere contratar personal de dependencia y quiere pagar por servicios prestados, me parece totalmente legítimo. Yo soy de los que cree que el Estado no debería intervenir en las relaciones entre personas, ni siquiera si de trabajo se trata. Si una empresa decide que ya no quiere tenerte contratado y que prefiere pagarte por factura, perfecto. El problema viene cuando la empresa se niega a cumplir el contrato que firmó libremente contigo.

En un caso óptimo, la empresa daría por terminado el contrato de dependencia, te liquidaría acorde al contrato y negociarían un nuevo contrato por factura. Sin embargo conozco de casos donde quieren que el empleado firme la renuncia para no tener que liquidarlo. Nuevamente comprar la renuncia para evadir imposiciones estatales no me parece nada malo, siempre y cuando ambas partes estén de acuerdo, pero no es así.

A un amigo mío de una imprenta, se lo está presionando para que firme la renuncia con la advertencia de que si no firma nunca más le darán trabajo ahí. Darle la opción a alguien de que solo si firma la renuncia continúa trabajando ahí, podrá ser un chantaje bastante bajo, pero no un crimen. En todo caso cada cual es libre de decidir a quien contrata o a quien no. Pero empeora la situación debido a que si no firma, advierten ellos, igual encontrarán la forma de despedirlo por razones significativas y no darle liquidación. Es en ese preciso momento cuando la empresa rompe el contrato y comienza la extorsión frente a un empleado indefenso. Mi pana podría pretender poner una denuncia, pero todos sabemos que ni con todos los ahorros de su vida podrá pagar a un abogado con la fuerza y las influencias de una de las empresas más reconocidas en el mercado gráfico.

Esa empresa está rompiendo un contrato que firmó libremente con un empleado. Es verdad que hay leyes e imposiciones estatales, pero el empleado no las puso y están ahí para perjudicar a ambas partes. Es totalmente ilegítimo que la empresa trate de poner como justificativo las imposiciones estatales para faltar a su compromiso. Ellos eran libres de firmar o no firmar, o de hacer un contrato diferente, o de no contratar a nadie. Ahora deben cumplir.

Dando la vuelta, hace algunos años cuando trabajaba en una productora se dio el caso contrario. En pleno segundo día de rodaje de un comercial, el gaffer y su equipo de eléctricos decidieron que no iban a trabajar más a menos que se les pague una mayor cantidad y se cumplan ciertos requisitos. Ellos sabían que estaban en una condición de ventaja y querían aprovecharse de eso. Detener una grabación lista con cámaras, equipos, locación, actores, extras, cattering, y programarla para otro día es inmensamente caro y absurdo. Era mucho más lógico ver qué pedían los sindicalistas.

Mi jefe de ese entonces, en la posición que lo tenían, se reunió con el grupo recién formado y sin decir nada les dio 25 centavos a cada uno para que se vayan a la casa. "Si te dejas ver las huevas una vez, no esperes que te respeten a la próxima". Ni siquiera alcanzaron el almuerzo. Él iluminó el set, e hizo el trabajo de 10 hombres. Fue un gran maestro.

Es verdad que no se les estaba pagando tanto como en otras ocasiones, es verdad que era un trabajo duro, pero ellos debieron haber negociado antes de cerrar el contrato. Ya habían acordado trabajar los 3 días por cierta cantidad y era ilegítimo pedir un aumento amenazando con no seguir los demás días.

Lo que trato de explicar es que en el primer caso obviamente apoyaría si los empleados crean un sindicato, pero en el segundo el empresario tenía la razón. Por eso yo no apoyo a sindicatos rojos o amarillos solo por ponerme del lado de una clase social, yo defiendo el libre mercado y el contrato libre.

7 de febrero de 2011

Sobre nazis, skinheads y el derecho de libre expresión.

Este es un tema complicado y se que muchos saltarán, así que trataré de ser directo. El nacional-socialismo puesto en práctica es una de las más grandes aberraciones ideológicas jamás concebidas. No voy a analizar ni explicar por qué el nazismo es hermano del comunismo, simplemente dejémoslo en que matar gente a nombre del progreso o la paz social es un crimen. Jamás he defendido, y espero nunca defender, alguna forma de gobierno fascista. Creo en la soberanía individual como pilar fundamental de una sociedad; y justamente porque creo en eso, creo que las personas tienen derecho a profesar cualquier ideología política, incluso estupideces tan grandes como ser nazi o stalinista.

En España, hace un año mas o menos, se dio un caso de violación a los derechos fundamentales de una persona, simplemente por su pensamiento político. Pedro Varela fue enjuiciado por ser propietario de una librería con literatura nacional-socialista. El pasado diciembre, Varela ingresó a la cárcel para cumplir su condena de un año y tres meses. "Aquí no juzgamos ideas, sino la difusión de la doctrina del odio" dijo el fiscal. Lo siento pero "la difusión de la doctrina del odio" son ideas. Varela no ha cometido ningún crimen. No ha violado los derechos de nadie. Solo ha hecho pública su posición ideológica. ¿Si yo tengo derecho a ser anarquista, por qué él no tiene derecho a ser nazi?
En la sentencia, la juez describe que los libros que vendía Librería Europa "hacen responsable de los males del mundo al pueblo judío, donde se dice que las personas de raza negra son inferiores, que la mejor forma de respetar las razas es la segregación, que el mestizaje traerá la desaparición de la civilización y que las mujeres no deben tener los mismos derechos que los hombres." Todo eso es bastante asqueroso, pero no es ningún crimen. 
"Un crimen es la violación de los derechos de otros hombres por la fuerza o el fraude. Sólo el inicio de la fuerza física contra otros puede ser clasificado como un crimen en una sociedad libre. Las ideas, en una sociedad libre, no son un crimen; y tampoco pueden servir de justificación para uno."
Ayn Rand
Los skinheads "neonazis", como en el caso de Quito, si son criminales. Dar palizas e intentar asesinar personas sí son atentados contra los derechos ajenos. Esas personas sí deberían ser ajusticiadas, pero por sus acciones no por sus ideas. Atacar a alguien solamente por profesar una ideología adversa a la nuestra, es justamente lo que los convierte no en fachos ni nazis, sino meros criminales. Ellos no se pueden esconder detrás del derecho a la libre expresión, porque sus actos no son delitos de pensamiento

"Los skinheads son un problema del capitalismo, que también se lo achacan a Hitler; cuando Hitler seguramente los habría metido en un correccional." Interesante y graciosa esta frase de Varela.

31 de enero de 2011

Sobre mi madre y saltarme la aduana.

Mis padres siempre me formaron en buenos valores: me enseñaron a no mentir, a no robar, a no agredir a la gente sin sentido; en general me enseñaron a ser una buena persona. La mayoría del tiempo trato de vivir mi vida sin hacer daño a terceros, tal como me inculcaron. Sorpresa fue para ellos, encontrarse con que estoy buscando una palanca en la aduana para entrar mercadería ilegalmente. Es que mis padres tienen un gran defecto: son positivistas jurídicos.
Mi madre es de las que cree que lo que dicen las leyes es lo que debe hacerse; y mi padre es un estatista honesto. Para ellos la corrupción es un mal terrible, y no están dispuestos a ser parte de ella. Estoy absolutamente seguro que si algún día mi padre llegara a mandar en la aduana, de ningún modo me dejaría entrar ni un pendrive sin registrarlo y tributar primero.
Lastimosamente yo no pienso así. Para mí, mis derechos están por encima de toda ley y nadie está en legitimidad de violarlos. Se podría decir que de algún modo soy iusnaturalista y no creo que una constitución pueda delimitar mis derechos “naturales” (por llamarlos de algún modo).
Por lo general se dice que la corrupción nos perjudica, que la corrupción es mala, que la corrupción es un crimen que debe ser castigado. Y por lo general lo es. Es un acto bastante repudiable, y es el eterno karma de los demócratas, que alguien use el poder estatal para beneficio propio. Sin embargo, hay variados casos en que funcionarios corruptos nos salvan de los verdaderos crímenes.
Soy de los que piensan que los impuestos son un robo. Según Wikipedia “El robo es un delito contra el patrimonio, consistente en el apoderamiento de bienes ajenos, con intención de lucrarse, empleando para ello fuerza en las cosas o bien violencia o intimidación en la persona.” Y según la Real Academia de Lengua Española es “quitar o tomar para sí con violencia o con fuerza lo ajeno.” ¿Cómo los impuestos se salvan de esta definición? El Estado está tomando lo ajeno (mi dinero) empleando violencia o intimidación (mandarme a la cárcel si me niego). El Estado me está robando. Cada vez que me obligan a pagar IVA, ICE o aranceles en la aduana, me están robando. Están atentando contra mi libertad y mi propiedad.
Hace algunos meses atrás ya conté mi desdicha al tratar de entrar al país un simple adaptador de 35mm, para mi mala suerte ya había hecho también el pedido de un trípode con el cual pasó lo mismo. ¿De qué me sirve haber ahorrado si tengo que destinar un 30% de mi dinero nomás en pagarle a la aduana? ¿Cómo voy a comprar equipos con tremenda traba? Sería realmente estúpido comprar algo de $4000 y dar $1500 para que me lo dejen entrar. Sería realmente estúpido dejarse robar tan campantemente.
Aquí es donde entra el funcionario corrupto. Alguien que viola las leyes, para sacar provecho de ello, pero al mismo tiempo me está salvando de un crimen. Se podría decir que es un héroe al cual yo le pago para que me defienda. Como los Caza Fantasmas. No me importan las razones por las cuales lo haga, ni siquiera si es consciente o no; me importa que por una cantidad módica, me está salvando de un robo inmensamente mayor.
¿Está violando las leyes? Obviamente. ¿Se está beneficiando de ello? Obviamente. ¿Me estoy beneficiando yo de ello? Obviamente. ¿Es eso corrupción? Tal vez, dependiendo del concepto que tengamos. En este caso, podríamos decir que sí, si nos atenemos al significado clásico. ¿Entonces por qué lo hago si me enseñaron a ser honrado? Justamente porque me criaron para no hacer daño a los demás, y para no dejar que me hagan daño a mí. Al quebrar una ley no necesariamente estoy violando los derechos de otras personas. Hay leyes que son totalmente ilegítimas, y no cumplirlas es legítimo. Eso se llama desobediencia civil. Al saltarme la aduana, no estoy haciendo daño a nadie y me estoy defendiendo a mí mismo.
Hay quienes se atreven a decir que evadir impuestos es un robo; que le estoy robando al país. Según Wikipedia “El robo es un delito contra el patrimonio, consistente en el apoderamiento de bienes ajenos, con intención de lucrarse, empleando para ello fuerza en las cosas o bien violencia o intimidación en la persona.” Y según la Real Academia de Lengua Española es “quitar o tomar para sí con violencia o con fuerza lo ajeno.” Cuando yo evado impuestos, no estoy apoderándome de nada ajeno simplemente estoy protegiendo mi patrimonio; y mucho menos estoy iniciando la fuerza contra alguien, al contrario estoy esquivando la violencia que ejercen contra mí.
La evasión tributaria y el contrabando, están totalmente acorde a los principios morales de mi familia por el simple hecho que no lastiman de ningún modo a nadie. Espero que mi madre pronto entienda esto y me ayude a encontrar una forma de entrar los equipos que compré con mis ahorros sin tener que pagar tributo como en el feudalismo.
PD: y el que crea que evadir impuestos es ilegítimo, pues que se abstenga de comprar cualquier cosa en la Bahía o en la Ipiales.
PD2: y eso que se podría decir que yo compro un par de "juguetes" aún, no me imagino como ha de ser de horrible para los empresarios que traen containers llenos de mercancía.