13 de diciembre de 2009

¿Realmente Jacob se aprovechó?

Siguiéndole el hilo al blog Isla de la Tortuga, me pongo a pensar en la visión arraigada en las mentes socialistas de que aprovecharse de una situación va encontra de la libertad ajena, y convierte al aprovechador en un criminal.
Tsekub argumenta que si alguien para satisfacer sus fantasías y depravaciones sexuales, se aprovecha de la necesidad de una pobre mendiga, es un criminal, ya que el intercambio dinero-complacencia de la fantasía no fue libre ni voluntario, dada la condición de mendicidad de la otra persona.
Aunque poner ejemplos así de radicales, lastimeros y sentimentaloides, ayuda a darle la razón; yo soy de los que piensan lo contrario. Yo creo que sí fue un intercambio legítimo, libre y voluntario. Tal vez soy de aquellos liberales de los cuales Tsekub habla, que estamos confabulando para dañar la imagen del anarquismo.
A mi parecer, ese concepto de aprovecharse, está siendo mal utilizado ya que todos nos aprovechamos siempre (de las personas, de las situaciones, etc). Bajo la misma lógica socialista, el que tiene un comedor se aprovecha del hambre ajena, y se aprovecha de tal manera que le pone precio a la comida ¡Qué criminal! Recuerdo una vez en que una tía decía que un vecino era un aprovechado pues les estaba cobrando a unos analfabetos por escribirles un currículum, en vez de hacerlo por buena voluntad. Desde esa visión, mezcla de los "valores" socialistas con la culpa cristiana, emprender y saber utilizar las oportunidades y situaciones, es aprovecharse y por ende está mal.
Sacar provecho de algo es bueno, sino nadie hiciera nada. Como ya dije, el dueño del restaurant se aprovecha de mi hambre, los dealers se aprovechan del deseo de droga de los consumidores, los heladeros se aprovechan del calor de la gente, quienes van a chongos se aprovechan de la necesidad de las putas, igual que mi patrón se aprovecha de la mía, y yo me aprovecho de la suya para que me de dinero a cambio de mi trabajo.
Si yo voy donde alguien y le propongo darle $100 a cambio de tener relaciones sexuales bizarras y horrendas con ella, y ella acepta, es un cambio legítimo, libre y voluntario. Yo me estoy aprovechando de su deseo de dinero, al igual que ella se está aprovechando de mi depravasión. El hecho de que sea sexo bizarro, no convierte el intercambio en un crimen. Estamos hablando éticamente, no dejemos que nuestro moralismo intervenga en la política. Dejando a un lado vuestro moralismo lastimero, ¿cuál es la diferencia entre aprovecharme y contratar una puta, y aprovecharme y contratar una lavandera? ¿Osea que también soy criminal por tener cocinera? ¿Y si no es cocinera ni lavandera, sino un guardia, o un animador 3D, también soy criminal por aprovecharme de su necesidad de trabajar?
En todos esos ejemplos, y cada uno de los ejemplos que analicen a su alrededor, ambas partes sacaron provecho de alguna situación, pero ninguno de los dos creo tal situación. Esa es la diferencia. En mi ejemplo, nadie despojó a nadie de todas sus pertenencias para luego violarla a cambio de un pan. Hay muchas cosas que puede que moralmente nos parezcan mal, pero ética-políticamente no transgreden la libertad de nadie, y por ende no pueden ser tratadas como crímenes.
Siguiendo el blog de Tsekub, me gustaría saber qué opinan del pasaje bíblico que él usa como ejemplo:
Los niños crecieron. Esaú llegó a ser un hombre del campo y muy buen cazador; Jacob, por el contrario, era un hombre tranquilo, y le agradaba quedarse en el campamento. Isaac quería más a Esaú, porque le gustaba comer de lo que él cazaba, pero Rebeca prefería a Jacob.
Un día en que Jacob estaba cocinando, Esaú regresó muy cansado del campo y le dijo:
- Por favor, dame un poco de ese guiso rojo que tienes ahí, porque me muero de hambre
- Primero dame a cambio tus derechos de hijo mayor- contestó Jacob.
Entonces Esaú dijo:
- Como puedes ver, me estoy muriendo de hambre, de manera que los derechos de hijo mayor no me sirven de nada.
- Júramelo ahora mismo -insistió Jacob.
Esaú se lo juró, y así cedió a Jacob sus derechos de hijo mayor. Entonces Jacob le dio a Esaú pan y guiso de lentejas. Cuando Esaú terminó de comer y beber, se levantó y se fue, sin dar ninguna importancia a sus derechos de hijo mayor.

Génesis 25. 27-34
¿Fue un cambió libre y voluntario, o Jacob se aprovechó del hambre de Esaú y por ende es un intercambio ilegítimo?

6 comentarios:

Endivio Roquefort I dijo...

Recuerdo a una chica que conocí en España cuando tenía 21 años. Yo trabajaba de pinchadiscos en una discoteca de pijos (pelucones); ella se me acercó y me dio un beso. Cuando cerrábamos, vi que uno de los camareros de la discoteca estaba molesto, pues él por algún motivo esperaba acompañarla a la salida, y ella fue conmigo. Una hora más tarde, sobre las 4 de la madrugada, estábamos en su carro. Ella me dijo: "te he utilizado". "Ah," dije, "está bien. Si quieres, me voy." "No estás enfadado?" me preguntó, algo asombrada. En ese entonces yo era tan inocente que hasta su asombro me parecía inexplicable. "Claro que no, por qué habría que estarlo? Si todos nos utilizamos todos los días." Creo que mi reacción la extráñó bastante, pues una hora después todavía seguíamos allí en ese carro aparcado. En fin, lo que dices aquí me sigue pareciendo de sentido común. Todos se aprovechan de los demás: la única diferencia es que hay quien lo reconoce y hay quien hipócritamente lo niega.

Saulo Ariel dijo...

"Estamos hablando éticamente, no dejemos que nuestro moralismo intervenga en la política."

Polémica sentencia, ¿podrías desarrollarla?

Para responder la pregunta que planteas acerca de la moralidad del lentejicidio, debes ubicarte histórica, social, jurídica y religiosamente, en aquella época. Analizar o juzgar, sobre la base de parámetros actuales, hechos sucedidos hace muchos siglos, es similar a sumar dólares actuales con dólares de hace cien años.

Yitux dijo...

Saulo Ariel, no nos pongamos enciclopédicos, el ejemplo sirve sólo para teorizar alrededor de una situación, la misma que pudo ser ejemplificada con algo ficticio y surrealista.

Con respecto a la diferencia entre ética y moral, pues es básicamente que uno puede defender la ética de la libertad aunque ciertas cosas nos parezcan moralmente incorrectas. La moral es subjetiva, mientras que la ética es (o debería ser) algo universal. La ética es la norma, o el estándar por así decirlo con el cual creemos que se debe regir una sociedad. La moral son los parámetros específicos sobre los cuales decido yo llevar mi vida.

Bajo la ética de la libertad, respeto y dejo a su albedrío a quienes consumen cocaína; aunque moralmente me parezca incorrecto y nunca piense en hacerlo.

Como otro ejemplo, hay muchos libertarios que son cristianos. Moralmente llevan los valores de la iglesia y todo eso, pero ética-políticamente creen en la libertad y apoyan la despenalización de la droga, el matrimonio gay, etc, etc.

Creo que me enredé, pero es por el apuro, luego escribiré mejor.

Rudd-O dijo...

Eres un genio y te voy a citar. Tienes toda la razón.

Anónimo dijo...

Está claro entonces, para todos nosotros que los verdaderos judíos son los Edomitas, ya que los otros son solo simples ladrones.

Muy bien imbécil, acabas de descubrir la pepa... vas avanzando.

Fabrixio Terán dijo...

Jajaja, claro, los edomitas, que actualmente deberían vivir entre Jordania al Yemen, deberían formar un movimiento de reivindicación socialista-edomita

Por el judaísmo auténtico!!! por la ilegitimidad de los pactos voluntarios!!! alianza con las fuerza de izquierda, marxistas y anarcocomunistas contra la libertad!!!