8 de febrero de 2010

El cine progre y los derechos de propiedad

Avatar, de James Cameron, es quizás la película más comentada actualmente. En cuanto a realización es realmente una obra maestra: el CGI es simplemente increíble, con una captura de movimiento única, criaturas hexápodas moviéndose con fluidez y por supuesto una estereoscopía nítida y alucinante. Argumentalmente es una basura. Un guión típico, una historia hueca que deja muchísimo que dejar, personajes superficiales que no te los terminas de creer, e incluso los estereotipos están estereotipados.

Sin embargo muy aparte de todas estas apreciaciones subjetivas, esta película ha dado tanto de qué hablar que incluso está siendo nombrada en política. Se ha dicho de todo, desde que es el típico guión pijiprogre, hasta que es ecologismo radical, pasando por el mensaje del "noble salvaje" o incluso anti-corporación.

Para suerte mía encontre estos dos artículos, escritos por Martín Krause y David Boaz donde explican por qué en realidad la película trata acerca de la defensa a los derechos de propiedad. Es que si nos ponemos a pensar todos los argumentos progres, tan de moda en estos últimos tiempos lo que en realidad defienden (a pesar de toda su retórica) son los derechos de propiedad.

Pero ya que estamos hablando de cine, pensemos en la típica película de domingo por la tarde en un canal nacional. Analicemos la trama: típica estructura clásica de tres actos. Empezamos con un estado de equilibrio: dos dulces ancianos que viven con su perro y su travieso nieto (protagonista) en un amable barrio yanki; hasta que llega una malvada corporación (antagonista) y quiere desalojarlos para construir un mega-centro comercial. Aparece el conflicto: ¿podrá niño bueno y travieso evitar que malvada corporación expropie a sus abuelos? Primer punto de giro. Inicia el segundo acto: todo lo que el niño hace para evitar que gane el odioso empresario, quien con ayuda de un corrupto político está cada vez más cerca de lograr su cometido. Esta es la parte que más dura, donde pasa todo lo gracioso y donde nos comemos todo el canguil. Hasta que por fin llegamos al segundo punto de giro, el clímax de la película, el enfrentamiento final: sí, esa parte en que el abuelo se para frente a un bulldozer junto al nieto, los amigos, el perro, los amigos del perro, y sobre todo ese personaje cojudo que no hablaba en toda la película y justo ahorita dice sus únicas palabras que son un clásico "púdrete" al empresario. ¡Aaaaaah! ¿¡Si o no que si te la viste!? Resolución hollywoodense: los buenos ganan (el niño, y su gallada), el malo pierde, todos felices.

No lo podemos negar, es el repetitivo guión pijiprogre. Cuenten cuántas películas con la misma estructura han visto; incluso Avatar es exactamente lo mismo, sólo que con harto 3D. El tema de estas películas generalmente vendría a ser algo como: la resistencia como legítima defensa ante el uso de la fuerza para beneficio propio. La premisa: Demostrar que resistir ante un abuso sí funciona. Correcto, pero ¿eso la vuelve anti-capitalista? ¿Anti-corporaciones? ¿Anti-propiedad privada? ¿Colectivista? No. Al contrario es netamente un mensaje liberal/libertario. Los abuelos están en el legítimo derecho de hacer con su propiedad lo que le plazca y nadie, ni siquiera el gobierno tiene derecho a decidir sobre lo que se hace o no se hace ahí.

Dentro del mensajes de solidaridad y ayuda mutua entre los personajes buenos; inmerso en el sentimiento de comunidad, amor por el prójimo, respeto a la naturaleza y todo eso; lo que realmente se está defendiendo es el derecho de propiedad y lo ilegítimo del utilitarismo.

Si no me entendieron, pongan canal 4 este sábado y analicen. Salud!

1 comentario:

Edi El Grande dijo...

Esta pelicula es la mas taquillera, y como la gran mayoria de pelis que dan, no importa el contenido, lo importante es hacer dinero y mas dinero. Ah tambien comento que se me hace muy similar al cuento de Pocahontas. ¿ o Sera coincidencia de los guionistas?