19 de noviembre de 2010

Edwing Pérez: víctima de las mafias políticas

Penoso y lamentable. Son las palabras con las que describiría los sucesos ocurridos a mediados del mes pasado en los predios de la Univesidad de Guayaquil, que posteriormente desembocaron en la muerte del dirigente estudiantil Edwing Pérez.

Los hechos se suscitaron el lunes 25 de octubre: un miembro del MIU (Movimiento Independiente Universitaio) de nombre Neftalí Ramírez discutió con Pérez para finalmente golpearlo por la espalda en el cráneo con una barra de hierro. Acción seguida la turba que acompañaba a Ramírez procedió a agredirlo en el piso. Producto de esta agresión, el secretario general de las Juventudes Comunistas, estuvo aproximadamente 15 días en coma hasta su deceso el martes pasado.

El origen de esta desgracia se debió a un amparo presentado por Pérez donde se pedía la reanudación de elecciones de la FEUE debido a un supuesto fraude. La revocatoria fue aceptada y no gustó para nada a los dirigentes enquistados en el poder político de la universidad.

Conocía a Edwin Pérez desde hace ya algún tiempo. La noticia de su muerte me cayó como un balde de agua fría. No podía creer que la persona con la cual, no hace mucho, había debatido ideológicamente; estuviera ahora en un ataúd. Mucho menos cuando su fallecimiento es consecuencia de la política estudiantil mafiosa ejercida por una coalición despreciable entre el MPD y el PSC.

El conflicto entre agrupaciones estudiantiles dejó de ser un jueguito de tirarse piedras unos a otros o contra la policía. El conflicto subió de tono: hay una persona asesinada y un responsable libre apoyado por un par de abogados de dudosa reputación pero muchas influencias. Es repudiable el manejo que ha tenido la universidad estatal por décadas, al mando de esta mafia de garroteros apoyada por el mismo rector de la entidad educativa.

Edwin fue una víctima más de la forma como se ha hecho política por demasiado tiempo. Sus compañeros y quienes lo conocíamos anhelamos que se haga justicia y se tomen medidas contra los responsables de este crimen.

Mientras termino de escribir estas líneas pienso nuevamente cuánto tiempo tendrá que pasar para que se tomen medidas contra estas mafias que se cagan en y cagan a la universidad.

4 comentarios:

Yitux dijo...

Realmente indignante!

Yo también conocí a Edwing. No tanto como tú, pero espero que los perros que lo agredieron sean condenados. Condenados por lo que son: asesinos!

Una muestra más de la política asquerosa en este país, y que los Madera de Guerrero y los del MPD son hermanos de la misma ideología: el garroterismo.

Endivio Roquefort I dijo...

No conozco para nada el tema de las mafias de las organizaciones estudiantiles acá. Me recuerda a todas esas ridiculeces de los años sesenta, del mayo 68, donde los estudiantes reclamaban un rol político y para algunos teóricos izquierdosos hasta se erigían en "vanguardia del pensamiento" y gilipolleces por el estilo.

¿Cuál es precisamente el premio que todas esas organizaciones, FEUE y demás, se disputan tan encarnizadamente? ¿O es solamente cosa de hormonas y de dárselas de machos alfa para conseguirse más tottie?

Concuerdo: da mucha tristeza.

Yitux dijo...

Poder Endivio, poder.

Los unos quieren llegar a la FEUE, para tener fuerza frente a los profesores, hacer alianzas con los decanos, coger dinero, etc, etc.

Los otros dicen querer llegar a la FEUE para cambiar eso y acabar con la corrupción que reina en la U. Estatal.

Por eso los unos defienden tanto su poderío, porque han estado enquistados ahí durante años, esa es su guarida y no tienen reparo en defender su territorio así sea a garrote limpio.

Anónimo dijo...

Ya se dieron las elecciones y ganaron los que originalmente habían ganado, con esto se demostró lo que todos sabíamos, Edwin solo quiso manipularlas gracias a los jueces pagados de Alianza País.

Lo mas chistoso fue que murió pero igual su partido perdió, a nadie le importó que se haya muerto, allí quedó botada esa mierda, con parte menos del cerebro.

Una mierda comunista mas que se va al infierno, su muerte no significó nada, ni siquiera para los votantes, para nadie...