14 de diciembre de 2008

Transgénicos

Acabo de descubrir este blog, y encontré una buena reflexión.
Entre los anarcocapitalistas es habitual (por supuesto hay excepciones) encontrar posiciones antiecologistas, basta que un ecologista diga A para que un ancap o libertario diga B. Las razones para esto, en la mayoría de los casos, tienen que ver más con razones psicológicas (rechazo automático a todo lo que venga del "enemigo"), que con razones ideológicas(porque no hay nada, en principio, en la defensa de la naturaleza que sea contrario a la libertad). El ecologismo es uno de los nuevos refugios de la izquierda y por tanto, muchos piensan que nada sensato puede venir de ahí. Sin embargo los problemas medioambientales existen y, tal y como dijo Rothbard, lo que hay que hacer es afrontarlos desde una perspectiva libertaria, en lugar de negar su existencia.
Una de las polemicas más habituales es la del uso de los transgénicos. Más allá de la opinión que se tenga sobre su uso hay algunas cosas que, en mi opinión, son incuestionables:
1- Los organismos modificados geneticamente (OMGs) son productos industriales, es decir, han sido diseñados en un laboratorio y producidos en una factoría exactamente igual que cualquier otro producto industrial. Son en este aspecto, por tanto, equivalentes a los productos manufacturados de cualquier clase, desde un televisor a un conservante o cualquier producto químico.
2- Siendo productos manufacturados su uso debe, desde una perspectiva libertaria, respetar los derechos de propiedad de las personas. No podemos pedir a los elementos de la naturaleza que respeten la propiedad porque no están guiados por mente racional alguna, pero el uso de productos creados por el hombre sí debe estar sujeto a la responsabilidad humana.
De modo que, si por ejemplo, A es propietario de un terreno dedicado a la producción de hortalizas de cultivo biológico (y, probablemente, no quiere OMGs en su propiedad) y B cultiva en un terreno más o menos próximo maiz transgénico, B deberá asegurarse de que sus productos, incluidos los OMGs, no traspasen la propiedad de A, es decir, que no la contaminen. Si no lo hiciera estaría cometiendo dos delitos: allanamiento de la propiedad ajena y daños a la misma. B deberá buscar la manera de poder cultivar sus OMGs sin dañar la propiedad de A. Si no es capaz de encontrar la manera deberá abandonar el cultivo de OMGs porque el derecho a cultivar su tierra no puede ejercerse a costa del daño a la propiedad ajena.Resumiendo: la única forma de reconciliar libertad con uso racional de la naturaleza es el respeto a los derechos de propiedad y no una defensa fanática y cuasi religiosa de la naturaleza (como hacen muchos ecologistas) o del productivismo (como hacen muchos economistas).

5 comentarios:

Juan Montalvo dijo...

El tema de los Organismos Modificados Genéticamente es un debate interesante pero falaz por un motivo principal: en el mundo, casi el 100% de los cultivos que realiza el hombre son OMGs.

Nombren cualquier cultivo: vegetales, cereales, frutas, tubérculos, analicen el origen de las semillas o brotes que se plantan y tendrán que rendirse ante la evidencia que, en algún momento hasta nuestros días, ese cultivo fue modificado de alguna forma a nivel genético sin que interviniera en exclusiva un acto de selección natural. Es una realidad con la que muchos quisieran no vivir, pero es así.

Con respecto al asunto que plantea la cita del blog, la potencial "contaminación" de un cultivo al otro puede darse, por tanto, en ambas direcciones haciéndose imposible cultivar nada que no sea homogéneo.

Adicionalmente, cuando el debate se radicaliza con el argumento de la defensa de la "biodiversidad autóctona" resulta incluso patético. Si se llegase a practicar en nuestro país, tendríamos que erradicar cultivos como la soya, el banano, el café, la caña, el arroz... todos ellos cultivos "importados" de otras latitudes.

Por cierto, declarando en la nueva constitución, al Ecuador como país libre de transgénicos estamos condenandonos a una hambruna pertinaz, pobreza extrema, desnutricion y nudismo (el algodón es uno de los cultivos que han sufrido mayores modificaciones genéticas, gracias a las cuales, el mundo entero tiene tejidos buenos y baratos). Quien no quiera transgénicos, que comience por no vestir Jeans.

quark schiz dijo...

Una de las razones por las que voté NO por cierto. Ahora me dicen que el INIAP tuvo que suspender sus proyectos de cultivos transgénicos por hacerle caso a esa bendita Constitución. Mala cosa.

La biodiversidad suena como algo bonito pero el problema es que no cabe conservarla como una suerte de adorno folclórico a costa de un necesario progreso.

En lo que estoy de acuerdo es que el tema de la propiedad intelectual en esta cuestión es difícil de resolver, preocupante también. Chequea un poco sobre las pendencias legales de Monsanto y sus vínculos con la corrupta FDA, es de no creer.

Yitux dijo...

Totalmente de acuerdo con ambos.

Simplemente quería recordar que como dice el post "no hay nada, en principio, en la defensa de la naturaleza que sea contrario a la libertad"

El que quiera comprar transgénicos, que lo haga y el que quiera comer cosas orgánicas, que también lo haga. Es la única vía. Y no en vano se están gestando varias alternativas de productos orgánicos alrededor del mundo. El respeto al medio ambiente es un factor decisivo en muchos consumidores, cuando de elegir un producto se trata.

Por eso, las campañas de concientización, informativas y demás cosas ecologistas no impositivas, respecto a los transgénicos son legítimas y me parecen aplaudibles.

Ecologistas Sí, Ecofascistas No.

PD: por cierto quark schiz, Monsanto no fueron los que sacaron el agente naranja? si puedes pasate información acerca de lo de la FDA, me parece interesante.

Juan Montalvo dijo...

Lamento tener que puntualizar brevemente tu comentario: entiendo que cuando se habla de OMGs y transgénicos (hay alguna diferencia entre ellos un OMG puede no ser transgénico, aunque lo normal es que lo sea) no entremos en la disyuntiva de orgánicos-trangénicos. Los cultivos orgánicos, a mi entender, son aquellos cultivados libres de pesticidas y abonos químicos, no necesariamente genéticamente puros. Tu puedes tener una lechuga iceberg transgénica y orgánica. Por lo demás, de acuerdo con tu comentario.

Juan Montalvo dijo...

Una cosa más, como en casi todo, lo importante es que el consumidor disponga de información veraz sobre el origen de lo que come y tome su decisión de compra de forma libre e inteligente.